sábado, 7 de enero de 2012

CRÍTICA DE CINE.- ANONYMOUS de Roland Emmerich

WILLIAN SHAKESPEARE: SER O NO SER EL AUTOR DE SU OBRA

La última película del director Roland Emmerich lleva un título muy apropiado para la historia que nos quiere narrar en imágenes. ANONYMOUS defiende la tesis de que las obras del inmortal William Shakespeare no fueron escritas por él, frente a la tesis de que sí lo fueron. Dos siglos después de su muerte se empezó a especular con la personalidad del dramaturgo y sus escasos recursos culturales, así como el que durante toda su vida no saliese de su Inglaterra natal. Se cree que apenas sabía leer y escribir y que fue un mediocre actor inglés que, para pasar a la posteridad, se dedicó a firmar obras anónimas. La grandiosidad de Macbeth, la inspiración de Hamlet y el romanticismo de Romeo y Julieta no pudieron ser escritas por alguien del que ni tan siquiera se sabe muy bien cómo fue la pericia de su vida. Esta tesis contraria al autor es muy defendida en todas las universidades del mundo, por lo que Emmerich decidió llevar esta polémica a la pantalla en una película de gran calidad y de una factura cinematográfica impecable. ¿Quién escribió, entonces, el teatro shakesperiano? El director, apoyado en varias conjeturas históricas hoy muy valoradas, mueve su película en torno a tres figuras como son el dramaturgo Christopher Marlowe, el escritor Benjamin Jonson y el noble Edward de Vere, conde de Oxford. Los tres reunían cultura suficiente como para haber escrito las mejores tragedias, comedias o dramas del dramaturgo inglés. Todo ello dentro del marco histórico de la última reina Tudor, Isabel I conocida como “la reina virgen” y su sucesor el escocés Jacobo I Estuardo.
Puede parecer ésta una película confusa, enmarañada y de poco rigor histórico. Esto sería sólo aparentemente; ya que si navegamos en las profundidades de la película veremos que resulta muy edificante todo lo que en ella se ve y se cuenta. ANONYMOUS no es una tesis doctoral ni un estudio histórico; es sólo una película que pretende mostrar al público como era la Inglaterra del siglo XVII, tanto en sus costumbres como en la imposibilidad de que un plebeyo pudiese escribir obras más propias de alguien perteneciente a la nobleza o la aristocracia que eran, por otra parte, los únicos capaces de escribir algo trascendente en esa época.
Si el espectador no conoce previamente nada de lo que se cuenta en la película, le resultará difícil entrar en ella y acabará convirtiéndose en una pesadez insoportable. Si no es así y algo se sabe de lo que pasó podrá disfrutar y entretenerse con esta historia que dura más de dos horas y que nos trae un cine elegante, bien hecho, magníficamente interpretado y con un ritmo que no deja indiferente. En una época donde el cine sólo es efectos especiales con guiones sin sentido alguno y de una simplicidad alarmante, películas como ésta reconfortan al buen cinéfilo con un cine hecho con inteligencia y sin falsos artificios.
Sólo hay que ir preparado para saber por donde va la historia y, a partir de ahí, sólo hay que decir que éste es un cine con mayúsculas se esté o no de acuerdo con el final que propone Emmerich y que sólo es una respuesta de las varias que se pueden dar al problema de la autoría o no de la obra del mejor dramaturgo de todos los tiempos.
Calificación.- ****
Por José L. González C.

CRÍTICA DE CINE.- LA PIEL QUE HABITO de Pedro Almodóvar

HABITAR UNA PIEL SIN INSTINTOS NI EMOCIONES DEL HABITANTE.

Tenía Almodóvar un reto en superar su anterior película LOS ABRAZOS ROTOS y ese reto debía consistir en realizar una película posterior al modo y manera de lo que Almodóvar llama “el expresionismo y la cámara”. Así lo hizo en su película TODO SOBRE MI MADRE donde llevó la cámara a su mayor grado de expresionismo en unos personajes que entraban en el espectador y lograban retorcerle el corazón. Con su nueva película, LA PIEL QUE HABITO, quizás haya conseguido entrar también en el espectador, pero no retorcer su corazón y por lo tanto su sentimiento, ya que en eso consiste el mayor expresionismo almodovariano. Ésta, su última película, tiene todos los ingredientes para ser una de sus mejores realizaciones: dos espléndidos actores como Antonio Banderas y Elena Anaya, un efecto visual deslumbrante en todo el metraje, una fotografía de un estilista como José Luis Alcaine y la música entre el miedo y el terror compuesta por Alberto Iglesias. ¿Qué le falta entonces a la película para no ser una gran obra? Me gustaría responder que le falta expresividad, aunque creo que también le sobra efectividad. Quizás esté aquí el problema; Almodóvar ha buscado la efectividad de las imágenes y se ha olvidado de la expresividad de la historia que carece de un guión que vaya desentrañando la aventura humana de los personajes, aunque al final nada se resuelva sobre ellos al estilo de su película ÁTAME.
En LA PIEL QUE HABITO los personajes están en función del efecto que quieren conseguir en el público, aunque nada se explica de su evolución para llegar a producir ese efecto que está al final de la película y que piensa el director que va a ser suficiente para contentar al público al que antes ha metido en una historia que resuelve de una manera confusa y con historias paralelas a la central que no ayudan a hacer progresar a los personajes.
Tan sólo Banderas y Anaya son capaces de conmover en algún momento al espectador; más por sus espléndidas interpretaciones que por aquello que sale de su boca para explicar quiénes son y por qué están donde están. Nadan a contracorriente contra un guión que no les deja crecer y ni tan siquiera expresar lo que realmente llevan dentro. ¿Quiénes son ellos dos? Recuerdan a Víctor Frankenstein y a su criatura monstruosa a la que llamó el joven Frankenstein. Víctor teme que su criatura acabe matándole porque todos en el fondo deseamos en algún momento matar a nuestro creador por no estar de acuerdo a como hemos sido creados por él. Robert Ledgard y Vera son los protagonistas que sucumben o triunfan en una relación desesperada.
Los viejos directores norteamericanos definieron el cine como una nuez: debe quitarse la cáscara lo antes posible y una vez que se llega al fruto de la nuez comerlo con delicadeza, saboreando lentamente y con una digestión fácil y placentera. El fallo de la película de Almodóvar es que tarda mucho en quitar la cáscara y cuando llegamos a la nuez nos la hace comer rápidamente y con una digestión acelerada, sin darnos el placer del deleite de su sabor y su aroma.
Con todo ello, Almodóvar supera su película anterior y aunque no es ésta una obra redonda, sí tiene el interés de algunas de sus anteriores películas. Decir que este film es una adaptación de la magnífica novela de Thierry Jonquet TARÁNTULA-obra que recomiendo- no es del todo cierto, sino más bien una libre interpretación que convierte en un guión cinematográfico que va más a defender la forma que el fondo; más el efecto que el contenido.
Puede que no convenza, aunque lo cierto es que hay que verla porque es un cine original, bien realizado, pero que no cumple con las altas expectativas que crea siempre el director manchego.

CRÍTICA DE CINE.- UN DIOS SALVAJE de R. Polanski

¿DE QUÉ DIOS NOS HABLA POLANSKI?

Yasmina Reza es una de las más innovadoras en el teatro europeo de los últimos años. Su obra más conocida es ARTE, representada en más de medio mundo, aunque la más controvertida es UN DIOS SALVAJE que ahora el maestro Polanski ha llevado a la gran pantalla. Los aficionados a la escena pudieron ver esta obra representada en Madrid por Maribel Verdú y Aitana Sánchez Gijón que consiguieron unas críticas excelentes y una gran taquilla.
Partiendo del conocimiento previo de esta pieza teatral, lo primero que espera el espectador es una obra maestra del cine ya que Polanski es, sin duda alguna, un “maestro” del cine europeo desde los años 60 hasta ahora. Alguien que ha dirigido La Semilla del Diablo, El Quimérico Inquilino o El Pianista no puede ser nada más que un genio de la cinematografía. El problema es que Polanski tiene 78 años y ha perdido la perversión moral de su cine de juventud. Al dirigir esta película lo hace más cercano a un director acomodaticio que al innovador de otras épocas. Sorprende que la película no tenga nada de él y sólo sea una simple adaptación cinematográfica innecesaria si no se aporta algo más que lo que hay en el texto original. Resulta una comedia costumbrista donde se pretende ridiculizar la hipocresía de la clase media occidental con su falsa moral, su utilitarismo y sus prejuicios de burgueses. Yasmina Reza tituló así su obra teatral porque, en efecto, no es un dios bueno y misericordioso el que preside la vida de los humanos sino un dios salvaje que viene directamente de la condición animal de la que partimos. La sociedad se esfuerza en entenderse pero ese dios salvaje hace que todo se desbarate y salte por los aires, enfrentando a unos con otros en una guerra también salvaje.
Sólo le reprocho a Polanski y a la propia Yasmina, coautores del guión de la película, que se hayan quedado en la superficie sin descender en ningún momento a las profundidades de dos parejas que en la ciudad de Nueva York se entienden y a la vez discuten porque el hijo de una de ellas ha agredido al de los otros. Los padres del agredido lo componen una mujer preocupada por el hambre en el mundo y un marido insulso al que no le importa nada. Penélope y Michael están interpretados por Jodie Foster y John C. Reilly. La otra pareja, un ejecutivo inmoral y una inversora en Bolsa que son Christoph Waltz y Kate Winslet. Los cuatro se enfrentan, se disculpan, se pelean, se perdonan y al final…¡es donde debería estar la explicación al título! Cada espectador saldrá del cine con una mayor o peor complacencia, ya que a nadie deja indiferente esta película. Que sea un buen filme es otra cuestión que se le ha escapado a Polanski ya que en los ochenta y siete minutos de película, yo al menos, no lo he visto por ninguna parte.
En contra de la película está el pésimo doblaje que desmerece todos los diálogos completamente vulgarizados y sin chispa ni emoción alguna y estoy seguro que si se ve en la versión original gana bastante. La versión española falla por ese afán de doblar películas interesantes como ésta que necesitan unos matices muy especiales como si se doblara Rambo o Therminator.
El apellido Polanski abre unas grandes expectativas que no cumple en ningún momento como tampoco lo hizo en su anterior película EL ESCRITOR. De cualquier manera iré a ver UN DIOS SALVAJE a un teatro de París, Madrid o Londres y seguro que todos, incluido yo, disfrutaremos más que con esta película que se ha hecho para la gente que en realidad va al cine y que es una juventud que sí sabe reírse y disfrutar al menos con la buena interpretación de los cuatro actores.

Calificación: **
Por José L. González C.

LA MIRADA DE CAIN.-LAS PROFECIAS PARA EL 2012

LA PROFECÍA DEL FIN DEL MUNDO EN EL AÑO DEL DRAGÓN DE AGUA
Comienza un nuevo año y, como siempre, los augures del destino y los hunde patrias de la Humanidad esparcen en la mesa las mejores esencias de sus profecías. Este 2012, para los cabalísticos de la numerología, contiene como cifras finales el número 12 que enfrenta al poder exclusivo del 1, único y primo, con su antagonista el 2, dual y segundo, con lo que se consigue una lucha de contrarios que augura un año lleno de desgracias y calamidades. Para los seguidores de las profecías del francés Nostradamus, este año que comienza estará presidido por la desfortuna y el destino incierto según la profecía poética que el adivinador realizó alrededor de 1510 y que cada uno interpreta como quiere o, mejor, como le da la gana.
Por si fuera poco y escasas las desgracias, hacia finales de enero el calendario chino estará presidido por el Dragón de Agua que es uno de los signos de su horóscopo más temibles por la fiereza de un dragón rojo al que sólo aplacará el elemento agua. Este horóscopo chino predice que será un año de grandes energías que asolarán la Tierra ya que el dragón simboliza la fuerza de la Naturaleza frente a la vulnerabilidad del hombre y, por tanto, habrá en este planeta grandes terremotos, tsunamis y volcanes con fuerte erupción. Aunque la palma de las catástrofes y el cuadro de honor de las desgracias se lo lleva la Profecía Maya que, dentro de las culturas precolombinas, situó el día 21 de diciembre de 2012 como fecha en la que se producirá el “Doomsday” y donde todos los sistemas solares que se encuentren dentro de la Vía Láctea se alinearán de manera gravitacional y será cuando el agujero negro que está en la mitad de la Vía Láctea se trague todo aquello que se alinee con él y, por lo tanto, el planeta Tierra como todo lo que hay en el Universo desaparecerá y se producirá el fin del mundo y la extinción completa de la Humanidad. Con lo cual, según esta profecía, el año 2013 no existirá en el calendario y tan sólo podremos disfrutar 354 días de este querido y profético 2012.
Ante esta situación más vale ponerse a cobijo y pensar que cuando llegue el fin del mundo, ¡todos calvos! Consuela pensar que otras profecías de desastres y múltiples desgracias no se han llegado a cumplir.
¿Podrá el presidente Rajoy bajar la cifra de parados? ¿Seguirán Sarkozy y Merkel siendo los dueños de Europa? ¿Aguantará el euro los envites del dólar y el yen? ¿Volverá a dar el Rey un nuevo mensaje navideño? Probablemente no, seguramente porque no tendrán tiempo y verán sus expectativas de éxito frustradas frente a un agujero negro que en el Universo se tragará los planes de gobierno de Rajoy, la nueva normativa europea de la moneda única, el yen, el yuan y la madre que lo parió y el próximo discurso de Navidad será una voz lejana que suene en el Universo y que diga ¡A..d..i..o..s!
Si el augur destino que me espera es que se cumpla la profecía maya, como estoy seguro que pasará, pienso tomar cartas en el asunto y reaccionar antes de que sea demasiado tarde. Si voy a ser tragado por un asqueroso agujerito negro que me llevará a la nada, no pienso pagar ni el IBI ni el IVA ni pasaré la ITV y no pagaré mi seguro de vida ni los impuestos del ayuntamiento. Desde este mismo mes de enero pongo fin a mi dieta y pienso atiborrarme a tartas y pasteles porque quiero que mi desaparición sea lo más dulce posible. Pienso volver a fumar dos cajetillas diarias y a beber todo lo que se me antoje. Y como me queda poco tiempo pienso aprovecharlo hasta la extenuación revolcándome como un cerdo en los mayores lodos del placer, el sexo, las drogas y el rock and roll. Pienso morir con las botas puestas y desnudo como los hijos de la mar que dijese don Antonio Machado. Pienso corromperme hasta la saciedad y admitiré todo tipo de fechorías, dinero negro y evasión de impuestos porque ya nadie me juzgará, ni tan siquiera los mismos jueces que serán devorados igual que yo por el agujerito de las narices.
Esto de saber que el año 2012 será el último del planeta Tierra es un chollo porque sabes que hagas lo que hagas sólo te pedirán cuentas allá donde vayas porque una vez que nos trague esa boca negra a saber donde vamos a parar y si hay o no allí cielo, infierno o la insoportable levedad del ser de la nada.
¡Cuidado! A ver si con tanto desenfreno acabo estirando la pata antes de tiempo y algún impiadoso familiar termina escribiendo el epitafio de mi tumba donde se lea: Aquí yace un tonto que se creyó todas las tonterías que contaron otros tontos como él. Ya lo dijo el profeta: ¡en el mundo ya no cabe un tonto más y hay overbooking de gilipollez!

Por José Luis González Cañete